Mostrando entradas con la etiqueta Alaska. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alaska. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2011

Yves Saint Laurent y la Jurado

Un día como hoy murieron dos de mis mitos, pero con dos años de diferencia. ¿Cómo te quedas? -que diría mi querida amiga Noe-. No podía ser de otra manera, los genios siempre se encargan de llevar a cabo éstas casualidades. Ahora llega mi paranoia: siempre he creído que la más grande e Yves hubieran formado la pareja ideal, el tandem perfecto. A lo Alaska y Mario, para que me entendáis.

La Jurado, esa mujerona del sur precursora en sus tiempos con sus escotes, ex-mujer de boxeador, madre de vividora y mujer de torero de dudosa inclinación sexual. Porque sólo alguien como la chipionera puede titular un disco como "Volcán de amor y fuego" y quedarse como si nada. Y sobre todo, lo más importante, porque nadie lucía el chándal con tacones tan bien como ella.

Y Saint Laurent, el diseñador atormentado por antonomasia, amado y odiado por igual en sus comienzos, y amargador oficial de Tom Ford en sus años en YSL. Se me eriza la piel cuando veo el trailer de su documental, L'amour fou,  dónde Pierre Bergé se desprende de la mayoría del patrimonio que construyó junto con el diseñador.

Los imagino a los dos juntos, él en el backstage de sus conciertos, dándolo todo mientras suena Como las alas al viento. Y ella, en la primera fila de sus desfiles -nada de backstage- aplaudiendo en la última salida de Laetitia Casta con el pastel de flores.

Así que hoy, porque me da la gana y porque sí, os bombardeo con mis momentos favoritos de cada uno de ellos. Inimitables.
















sábado, 13 de marzo de 2010

Alaska, Mario y la fama

Siempre me ha dado mucha vergüenza molestar a los personajes famosos o conocidos. Trabajé en una tienda del aeropuerto de Barcelona durante medio año y por allí pasaba gente conocida contínuamente. Una amiga mía se emociona hasta viendo en persona al alcalde de su ciudad, así que imaginaos cada fin de semana, cuando le tenía que pasar la lista de todos los que he había visto durante los dos días de trabajo. Nunca pedí ningún autógrafo ni dije nada a ninguno de los personajes que por allí pasaban -y mira que tuve que contenerme mucho cuando vi a Álex de la Iglesia para decirle que era uno de los hombres de mi vida, a Xabi Alonso para comentarle que estaba mucho más bueno al natural que por la tele o a una famosa modelo advertirle que me devolviera la libreta de Jordi Labanda que me acababa de mangar-.

Perdón, rectifico, sí pedí un autógrafo una vez. A Chayanne. Mi amiga y compañera de trabajo se moría por sus huesos y también de la vergüenza, así que como ella no podía, fui yo a pedirle un autógrafo "para mi amiga". "Si, claro" debió pensar Chayanne, "la excusa que dicen todas para que les dé un beso". Me dió el beso, me llamó "mi amor" y me fui a darle el autógrafo a mi amiga toda derretida porque Chayanne me había llamado "mi amor". Qué fácil es hacerme feliz y qué cosas tiene que hacer una por una amiga.

Todo ésto viene, porque el sábado pasado fui a ver pinchar a Alaska y allí estaba en la pista dándolo todo su marido, Mario Vaquerizo. Lo de Alaska pinchando fue una decepción, me gustó que la artista bailara -me encanta cómo se mueve Alaska- pero su sesión de dos horas dejó mucho que desear. En cambio, Mario acabó de ratificar todo lo que pensaba sobre él, el chico no puede ser más encantador.

Por casualidades de la vida, las compañeras de piso de mi amiga trabajan con una amiga de Mario Vaquerizo, una teleoperadora -ese es su trabajo- que presentaba al susodicho a todo el mundo que quisiera conocerlo, en plan "pasen y vean". El pobre aguantó el chaparrón como un jabato. Me presentaron a la teleoperadora acelerada y al segundo ya me estaba diciendo que me iba a presentar a Mario Vaquerizo, que era "super majo, super simpático, super amigo suyo y super nada creído". Y así fue, lo llamó y me lo presentó. El chico, todo educado me preguntó qué tal y yo le contesté "qué paciencia tienes hijo mío". Simplemente sonrió, le pegó un trago a su cerveza y siguió bailando con las contínuas interrupciones de la teleoperadora acelerada y sus presentaciones.

Me encantan los estilismos de Mario y más aún los de Alaska. Se reinventa pero siempre mantiene su personalidad. Aquí van unos pocos.


Así que, para contrarestar todo el "glamour" vivido la semana pasada, me voy esta noche de calçotada -mis amigos tienen un estómago de hierro que aguanta la salsa romesco durante toda la noche, yo no-. Además, creo que avisaré a la teleoperadora acelerada para que le diga a Mario si le apetece venir a tomarse algo con su mujer, eso sí, ella mejor que se quede en casa -la teleoperadora, digo-.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Delfina Delettrez

Ahora que volvemos a tener tan de moda las corriente pop y también la gótica, viendo éstos accesorios de Delfina Delettrez me he quedado prendada. Otra creadora precoz, que con 19 años ya diseñó su primera colección de bisutería para Fendi, sin ser hija, nieta, prima o sobrina de nadie; todo un logro en los tiempos que corren.


Estoy segura que más de una de sus calaveras está en el joyero de Karl Lagerfeld y que Alaska y su nancy rubia particular , Mario Vaquerizo, van a volverse locos con toda ésta bisuteria.