Irse de mini vacaciones al norte tiene ventajas, muchas más de las que me esperaba. Tenéis hasta mediados del mes de octubre para disfrutar de dos exhibiciones tan imprescindibles como básicas:
Balenciaga, el diseño del límite. Museo Nacional de Bellas Artes de Bilbao. Para las amantes del patronaje sin límites, los estampados de los años 50 y las telas y tejidos unicos de la alta costura.
*Disculpad por la calidad pésima de las imágenes, pero hacer fotos con mi móvil de estrangis fue un trabajo bastante duro.
Anish Kappor. Museo Guggenheim Bilbao. El artista tiene la virtud de transportarte a su propio mundo mediante esculturas de formas imposibles, espejos del país de las maravillas y obras en constante cambio que te hacen replantear la relación del espacio y el tiempo con el todo. (Qué poético y rebuscado me ha quedado lo que acabo de escribir, pero de verdad, merece la pena).
Para éstas siguientes recomendaciones ya no tenéis fecha límite, podéis disfrutarlas cuando os apetezca.
Comillas y sus tiendas. Precioso y un pelín demasiado pijo, eso sí, con unas tiendas con personalidad propia en las que comprarse complementos que verás en pocos sitios más. Y por último, perderse en la playa del Parque Natural de Oyambre. No corráis mucho la voz, porque no vamos a permitir que se nos masifique la playa, pero es tranquila, limpia y podéis daros hasta barros naturales. Un lujazo al alcance de pocos.
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miércoles, 1 de septiembre de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
El cielo del vintage
Lo podéis encontrar aquí. Piezas de Ferragamo, Chanel, Givenchy, Dior, YSL, Balenciaga, Louboutin, ... Vamos, que os vais a volver loc@s.Entretenéos un buen ratito con la web, mirad y admirad el blog, ampliad las imágenes de los productos y veréis como os explican la historia en alguno de ellos y cómo ha llegado hasta allí, ... Vamos, que la web es una minúscula parte de historia de la moda.
Hace un tiempo también descubrí What goes around comes around -otra web de venta vintage- con una colección de joyas de Chanel que quita el sentío, pero que ya está toda vendida. Eso sí, tienen la deferencia de dejarla un tiempo en la web para ponernos los dientes largos.
En éstos casos, mi pregunta existencial siempre es: ¿qué habrá llevado a una persona a desprenderse de una prenda vintage de un gran diseñador?. Se me ocurren muchas respuestas, algunas hasta convincentes, pero es que me cuesta mucho creer que alguien pueda -o quiera- desprenderse de uno de éstos tesoros.
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